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Chica en el Espectro

Autorretrato de María de Santos: representación de su caos interior

Mi nombre es María de Santos, sí. Pero durante un tiempo, muchas personas me conocieron como Chica en el Espectro.

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Todo empezó el 19 de enero de 2023, el día que recibí mi diagnóstico de autismo. Una noticia que, como era de esperar, cambió mi vida y la puso completamente patas arriba.

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En aquel momento me sentía perdida. No sabía qué hacer con mi vida —ni siquiera sabía si esta tenía algún sentido— y no tenía a nadie con quien hablar de todo lo que me estaba pasando. Nadie de mi entorno parecía comprenderlo. No conocía a ninguna otra chica autista y sentía que estaba atravesando algo que nadie a mi alrededor podía entender.

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Así que, en lugar de quedarme quieta, cogí mi móvil y grabé un vídeo.

 

Solo quería desahogarme. Y, quién sabe, quizá conseguir que alguna otra chica que estuviera pasando por lo mismo se sintiera un poquito menos sola.

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Y así, sin esperarlo y sin pretenderlo, nació Chica en el Espectro.

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Lo que empezó como un pequeño espacio para hablar de mi experiencia terminó convirtiéndose en mucho más: en un lugar seguro donde expresarme, compartir lo que estaba viviendo, divulgar sobre autismo y, sobre todo, encontrar a otras personas que entendían cosas que durante mucho tiempo pensé que nadie podría entender.

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Y madre mía… quién me iba a decir todo lo que aquella decisión, que tomé casi sin ser consciente de lo que estaba haciendo, iba a traer consigo.

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Autorretrato de María de Santos: representación de su sensibilidad

Tres años después de aquel diagnóstico, aquella chica autista que se sentía perdida, sin rumbo y sin encontrar un porqué, se ha convertido en María de Santos: autora e ilustradora.

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Soy la autora del libro El autismo a través de mis ojos, he ilustrado otros, como Mujeres autistas: invisibles en el espectro y, poco a poco, he conseguido convertir la ilustración en mi profesión y construir una vida que, aquella joven de 21 años, probablemente ni siquiera se habría atrevido a imaginar.

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Quién le iba a decir que, a los 25, estaría independizada, viviendo de la ilustración, con un libro publicado como autora, varios proyectos editoriales a sus espaldas y muchos otros todavía por venir...

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La verdad es que nunca sabemos lo que la vida nos tiene preparado. Y yo, desde luego, no esperaba nada de esto.

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Por eso, aunque hoy mi nombre sea María de Santos, es imposible hablar de mí sin hablar también de ella.

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De aquella chica de 21 años que un día cogió su móvil, pulsó el botón de grabar y decidió contar su historia: de aquella chica en el espectro.

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